viernes, 8 de octubre de 2010

Gigantescas plumas de agua en Encélado

La manera de ver y entender los cuerpos del sistema solar está dando un gran vuelco con la ayuda de las sondas espaciales enviadas por la humanidad. Desde las misiones Voyager, se sospecha que algunos de los satélites de los planetas mayores del sistema solar (Júpiter y Saturno) contienen agua posiblemente líquida en su interior, a modo de gigantescos océanos subterráneos.

Europa, satélite de Júpiter. Tiene una superficie de hielo
recorrida por largas y abundantes grietas.

Ejemplos como Europa en Júpiter o el propio Encélado en Saturno, son una muestra de superficies cubiertas de hielo, donde se pueden ver grietas de aspecto y características que nos recuerdan a las observadas en la antártida o en el ártico. En el satélite Europa se pueden ver claramente esos bloques de hielo como "flotando" en un océano ahora congelado, pero que en algún momento del pasado tuvo que ser líquido. La ausencia de cráteres de impacto nos indica la relativa juventud de la superficie.

Vista cercana de la helada y agrietada superficie de Europa,
donde podemos apreciar la presencia de esos bloques de hielo.

Recientemente la sonda espacial Cassini, en órbita de Saturno, ha podido captar unas imágenes espectaculares de unas plumas de agua surgiendo del interior de Encélado, cual chorros de una manguera a presión. Con este hecho, queda bastante en evidencia la presencia de agua líquida bajo la superficie del satélite.

Chorros de agua surgiendo del polo sur del satélite Encélado.

De las hipótesis para explicar ésto, la más probable es que sea el planeta Saturno, con sus fuerzas de marea sobre Encélado, el que provoque el aporte energético necesario para la actividad interna del satélite. Al igual que la Luna genera las mareas en la Tierra, provocando la oscilación del nivel de los mares, Saturno provocaría algo análogo en Encélado, dándole el aporte necesario de energía para mantener el océano líquido subterráneo y un nivel de actividad geológica suficiente, para producir estos espectaculares episodios de criovulcanismo.

A todo esto debe añadirse que la sonda Cassini ha detectado una gran cantidad de compuestos orgánicos en esos chorros de agua. Por tanto, tenemos agua líquida, calor (producido por la energía gravitatoria de Saturno en forma de fuerzas de marea) y material orgánico, los ingredientes necesarios para la vida.
En esas mismas condiciones, en nuestro planeta la vida es viable sin problemas, por tanto en Encélado también lo sería. Pero la existencia o no de vida en ese satélite es algo que hasta la próxima misión de investigación no podremos dilucidar.

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